Hoy, al mirar a mi alrededor, me he percatado de que no hay ni una sola vida que envidie. También me he dado cuenta que, las pocas esperanzas que tenía de encontrar el inicio del camino, mi camino, se han desvanecido en la nada. Quizás haya sido porque hoy no ha sido todo del color de rosa, el sabor de las nubes y brillantina por doquier; sino uno de esos días en que sólo quieres llegar a casa, cerrar con llave y abrazar al aire, permanecer en silencio.
Puedo jurar que ha sido la hora y media más larga de toda mi vida, de pie, con el compás perdido, resina en la sangre y autismo sordo.
Dice Iván Guevara, en su canción << Por amor al arte >> , que lloraste lágrimas de miedo hasta secarte. Bueno, sí. Es cierto. Y puedes tener muchísimo, puedes brillar como el que más, pero si no sabes pulir tu gema, te quedas detrás, al fondo, fuera. Mucha gente se ríe cuando me ve ojeras, cuando me enfado por perder un sólo minuto tontamente, cuando grito y sólo se oyen quejas en contra de, aquello que realmente es lo que me hace tirar para adelante; pero ellos no tienen ni idea.
Aunque caigan mil truenos, aunque llueva viento, yo seguiré empeñada y ni tú ni nadie podréis decirme: has perdido; porque no puedo permitirlo. Tienes que tener una razón, un motivo, algo que te haga difícil cruzar el río; aunque el camino más fácil sea bordearlo.
Yo, tengo la oportunidad de elegir, y he escogido el primero.
Puedo jurar que ha sido la hora y media más larga de toda mi vida, de pie, con el compás perdido, resina en la sangre y autismo sordo.
Dice Iván Guevara, en su canción << Por amor al arte >> , que lloraste lágrimas de miedo hasta secarte. Bueno, sí. Es cierto. Y puedes tener muchísimo, puedes brillar como el que más, pero si no sabes pulir tu gema, te quedas detrás, al fondo, fuera. Mucha gente se ríe cuando me ve ojeras, cuando me enfado por perder un sólo minuto tontamente, cuando grito y sólo se oyen quejas en contra de, aquello que realmente es lo que me hace tirar para adelante; pero ellos no tienen ni idea.
Aunque caigan mil truenos, aunque llueva viento, yo seguiré empeñada y ni tú ni nadie podréis decirme: has perdido; porque no puedo permitirlo. Tienes que tener una razón, un motivo, algo que te haga difícil cruzar el río; aunque el camino más fácil sea bordearlo.
Yo, tengo la oportunidad de elegir, y he escogido el primero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario