Te encuentras nervioso con un simple pensamiento, las palpitaciones te acusan, un simple mirar en el espejo te delata.
Buscas la música que te recuerde a esa persona, solo miras a tu alrededor pensando que todo va mejor aunque en realidad todo continúa siendo lo mismo. Sabes que sus palabras son manos que te hacen un nudo en la garganta, y esas manos están frías. Un frío que te recorre todo el cuerpo, tan solo buscando el punto por donde salir fuera, para volver a reaccionar. Te tumbas en la cama, te acuestas pensando que será de ti, pensando qué será del mañana. Haciendo planes para 2, sin ni siquiera saber cuándo ni cómo. Pero te gusta imaginar, te gusta tener la seguridad de que todo eso será cierto, de que podrás tener el paraíso.
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