¿Recuerdas aquellas lilas? Si sí, esas flores tan lindas que siempre nos encantaba cultivar y que al poquito tiempo florecían, nos alegrábamos, y las cogíamos. Pues ésas, ¿te acuerdas ya?. Supongo que nunca te has olvidado. Creo que para eso ya estoy yo. Te pediría mil perdones por eso ahora mismo, pero creo que no serán suficientes o, al menos, ya no puedo. Aunque le pedí a una personita muy importante para los dos, que siempre estuvo a tu lado, que te lo pidiera por mí y que te dijera que te quiero como a nada, que no lo olvidaras en esos duros días. Según esa personita, te lo dijo. Me fío. Aunque tú y yo sabemos cómo tenía su oído, por eso se lo repetí dos veces más. Su memoria también fallaba, poco, pero algo fallaba. Pero, de todas maneras, la queremos tal y como es, y eso en ella, me encanta, y estoy segura de que a ti también te encantaba, no lo dudo.
¿Recuerdas tus 'equivocaciones' con la edad? Porque yo las recuerdo perfectamente. Recuerdo cómo mis amig@s, los niños, la gente en general, reía con éso y, aunque yo te regañara para intentar callarte, me encantaba tu forma de hacer reír a los demás, e incluso a mí misma.¿Recuerdas aquellas monedas? En el caso de que no las recuerdas, yo te lo contaré de nuevo las veces que hagan falta. Es, ya sabes, esas veces en las que me dabas todo el dinero que te encontrabas por ahí para que me comprara esos caprichos que tú no podías porque tus piernas y capacidad no te lo permitían. Aunque eso sí, siempre me recordabas que lo repartiera con mi hermano, aunque a veces me llevaba yo la parte más grande. Recuerdo un día que viniste aquí y me diste una moneda de cinco céntimos y me dijiste que la repartiera, que mi hermano también lo merecía. En ese momento yo reí y tu hiciste una mueca de extraño, entonces te expliqué que eso no se podía repartir. Entonces me dijiste que todo se podía compartir, hasta los sentimientos. A los pocos minutos pensé y fui a comprar a la tienda de chucherías, compré una y la partí. Sí, sí que se podía. Aunque no sólo me enseñaste a partir una chuchería, sino también a que todo se puede compartir.¿Recuerdas las tardes de verano que pasabas en la puerta de tu casa? ¿Los días con ese dolor de todo pero aguantando? ¿Nuestras bromas a la yaya o a mi padre? ¿Esos encuentros en la plaza cuando tú ya te ibas a Ledaña y yo salía del colegio con mis amig@s? ¿Recuerdas...? Hay tantas cosas que recordar contigo que me parecen pocas...ahora es cuando me lamento de todo lo que anteriormente hice, sin querer, pero lo hice.Porque yo ahora, sí puedo decir que tengo a quién echar de menos desde el día 14 de Mayo del dos mil once, pero, pensándolo bien, te echaba de menos antes de que todo esto pasara. Pensaba que todo esto lo iba a llevar mejor, pero no, lo siento, no puedo, soy débil...pero te aseguro que llegaré con lo que tu siempre me has apoyado lo más lejos que pueda, y éso lo haré por ti, por esos 13 años y poco más contigo.¿Sabes? aún te veo por las calles, paseando, a tu paso, con la Luna, con el garrote que tú mismo fabricaste en tu caseta de las herramientas, aún te veo y corro desesperadamente para llenarte de besos, de abrazos y charlar contigo durante horas, de cómo te ha ido el día, de qué pensamientos tuviste, de cómo estás, de si piensas o no si va a llover, de qué ha hecho la Luna, de si han venido los vecinos de Madrid, de si me has echado de menos, de decirte lo tantísimo que te quiero, de contarte mi día a día, de tocarte las canciones que esa semana tengo que estudiar con el violonchelo, de que me oigas, de que me pongas defectos, de que me hables de tu hermano, ya muerto, músico, de que me cuentes esas historias con las que tanto me reía, de pasar tiempo contigo, de verte de nuevo hablando con la yaya, discutiendo, haciéndole bromas juntos para hacerla reía, de que me mandes recados a pares, de que me sigas llamando 'mi moza' las veces que quieras, de que vengas a verme en los conciertos, de que me apoyes, de...tengo ganas de tantas cosas...pero en fin, creo que ya no lo podré hacer, aunque igualmente intentaré hablar contigo aunque tú no me respondas, porque sé que estás ahí. Y es que no puedo soportar entrar en tu casa, ver ahí tu garrote, nuestras fotos, tu sitio en el sofá, tu habitación, tu cama, tu espejo, tus zapatillas, tu armario, tus gorras, tu caseta, tu sitio en la mesa sin ocupar, tu cama vacía, ese árbol de lilas sin nadie ya que lo cuide, no puedo ver como mi familia ya no es lo que era desde que no estás, y es que, cada vez, estoy más convencida de que nunca lo será, que la mirada de alegría de mi abuela ya no volverá, que la de mi padre se perdió, la de mi hermano se tapó, y la de mi madre se ahogó...Porque era la primera vez que vi a mi padre llorar, y qué mejor forma que hacerlo con la escusa de la muerte de su padre. Recuerdo que en ese momento estábamos esperando a que viniera la gente a recordarte y mostrarnos su apoyo, cuando un hombre viejo que no conocía se acercó lentamente a mi padre, lo abrazó y le dijo algo. En ese momento mi padre se puso a llorar con una cara tremendamente triste, con ojeras, los ojos rojos, el cuerpo cansado...ahí yo ya no pude más...también tenía a mi hermano al lado y tuve que salir corriendo, llorando desesperada por no saber qué hacer...nunca te olvidaré...
GRACIAS ABUELO POR TODOS ESOS RECUERDOS A TU LADO. TE QUIERO MUCHÍSIMO. NO TE OLVIDARÉ.

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