Cuando somos niños soñamos con cosas pequeñas, sencillas...
Un helado de fresa, una muñeca que llora y hace pis, o esa bicicleta que tiene el vecino del cuarto...
Cuando somos mayores nuestros sueños cambian con nosotros y se vuelven complejos, igual que nosotros...Y, de repente, la muñeca de trapo se convierte en un vestido nuevo con el que cruzar un océano a 10.000 metros de altura para deslumbrar a tu marido con un viaje sorpresa!
Pero los sueños se rompen en pedazos cuando se topan con la realidad, porque la realidad, a menudo es radicalmente distinta a lo que uno cree que es..Las personas no siempre son lo que aparentan ser, ni las relaciones, y mucho menos los amigos, y esa realidad es la que se encarga de poner a cada uno en su sitio, porque uno cree que es negro, pero puede ser blanco o uno creer que es blanco pero probablemente sea de todos los colorees del arcoiris.
uno sabe como empiezan las cosas pero nunca saben como van a terminar...
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